Tras muchos años de innecesario sufrimiento he decidido sumergirme en una investigación muy compleja cuyo resultado es de momento ambiguo. En algunos países como EEUU la situación es cada vez más precaria y la gente comienza a padecer las consecuencias.
El New York Times por ejemplo, supera ya los límites de tamaño para poder leerlo con un mínimo de respeto para con los derechos humanos. En Nueva York han llegado a un punto en que incluso lo leen por tandas y en grupos de cuatro para sujetarlo por las cuatro esquinas.
Quizá este tema no hubiese sido motivo de mi investigación pero la semana pasada ocurrió algo que me afectó personalmente. Un amigo mío murió ahogado mientras intentaba leer un titular que iba de lado a lado del periódico. Es evidente que tras este terrible acontecimiento no puedo quedarme quieto así que decidido emprender una investigación seria con el lema “Pon un periódico de bolsillo en tu vida”.
De nuevo el misterio ha despertado mi conciencia porque si algo está claro es que debe haber alguna razón para justificar ese tamaño colosal. ¿Querrán decirnos algo?, ¿tal vez quieren demostrar que el tamaño sí importa?, ¿o es simplemente para ocultar nuestros rostros al mundo?.
De cualquier modo este misterio requiere un planteamiento de distintas hipótesis hasta llegar a la correcta. Ayer mismo empecé por la primera de ellas: “El tamaño del periódico es consecuencia de una necesidad tradicional con muchos años de antigüedad, basada en la incoherente manía de intentar que no se pise el suelo fregado”.
Sólo existe una persona en mi vida que sigue esta milenaria tradición, mi abuela. Con esto ya se puede extraer una pequeña conclusión al respecto y es que el hecho de poner periódicos sobre el suelo cuando se friega está pasado de moda. Ahora los jóvenes directamente no friegan, y si lo hacen, no cubren la parte mojada con periódicos porque directamente tampoco compran periódicos. El único periódico que puede tener un joven en las manos es alguno gratuito del metro y de todos es sabido que la primera regla de este tipo de periódicos es no llevarlos a casa nunca ya que superarían el límite de lo gratuíto cuyo fundamento radica en leerlos durante “20 minutos” y sólo en el “Metro”.
Pero sé que con esto no es suficiente para desmantelar mi primera hipótesis. Tengo que demostrar que mi abuela y en consecuencia, toda la gente que sigue usando periódicos para cubrir el suelo mojado, puede evitar hacer uso de esta tradición.
Para ello he concertado una cena familiar el sábado en casa de mi abuela donde trataré de llevar a cabo un plan infalible que os contaré el domingo. No me fallen.
“Pon un periódico de bolsillo en tu vida”.
jueves, 10 de julio de 2008
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1 comentario:
Me gustan tus pequeñas investigaciones. si algún suceso pranormal me pasa por delante, te mantendré informado para que lo investigues. besos.
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